Desarrollo de un niños de 0 a 2 meses
El llanto
En los primeros meses de vida el niño
se comunica con actitudes, sonidos y con el llanto. Al aumentar la
experiencia, el conocimiento del medio y, el de las personas que le rodean,
descubre nuevas maneras de expresar sus necesidades.
Esta es una fase donde el llanto está
muy presente, es su forma principal de comunicación. Es importante consolarlo
y atenderlo cuando llora ya que es la única manera que tienen de
mostrar cualquier molestia o necesidad: hambre, sueño, dolor, necesidad de
estar con su madre... El bebé necesita afecto, es una necesidad tan
importante como el comer o el dormir. Calmar a un niño cuando llora es una
manera de darle seguridad. En ningún caso hemos de considerar que el niño llora
por manipular a los adultos y fastidiarlos, llora porque no tiene otro recurso
más elaborado (como el lenguaje) para decirnos qué le pasa.
Dormir y comer
Pasa largos periodos dormido, se despierta para comer y cuando
tiene alguna molestia o ganas de que lo atiendan. Los padres tienen la
sensación que el bebé se pasa el día mamando y durmiendo. Aunque los bebés a esta edad no distinguen
el día de la noche es importante empezar a instaurar las rutinas: paseo,
baño, masaje, canción antes de dormir, juegos durante el día y silencio por la
noche. Con el paso de los meses el bebé irá integrando esas rutinas y tendrá la
satisfacción de "saber lo que pasará". Esta anticipación de saber lo
que toca en cada momento genera mucha seguridad en el bebé.
La alimentación, al igual que el sueño en esta etapa, ocupa una
gran parte del tiempo que dedican los padres (sobretodo a la madre si amamanta
al bebé); debe ser por eso, un momento placentero, sin llanto y con dedicación
exclusiva a esta tarea. En el caso de la lactancia es a demanda y, con la lactancia
artificial, cada tres o cuatro horas tanto
de día como por la noche. Con el paso del tiempo y la maduración del niño la
alimentación por la noche suele espaciarse un poco más, durmiendo el bebé
durante un periodo más largo.
El vínculo
También es en esta fase donde se consolida el vínculo
entre padres e hijos que se
había iniciado en el momento del nacimiento. El contacto constante con el bebé
y el conocimiento mutuo hace crecer el sentimiento de amor entre ambas partes.
El bebé es consciente del establecimiento de este vínculo y la presencia de sus
progenitores le da mucha tranquilidad y seguridad.

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